Abrir un restaurante en Mallorca: 10 decisiones tecnológicas que debes tomar antes de abrir

Abrir un restaurante es mucho más que encontrar un buen local, diseñar una carta y formar un equipo.

Hay una parte que muchas veces queda para el final y que, sin embargo, puede marcar una enorme diferencia desde el primer día: la tecnología.

El TPV, la red, el WiFi, las comanderas, las impresoras de cocina, los pagos, las reservas, el control horario o la información que utilizarás para tomar decisiones forman parte de una misma operativa.

Y hay algo que hemos aprendido después de muchos años trabajando con restaurantes en Mallorca:

La tecnología que funciona bien casi no se nota. La que funciona mal se nota en cada servicio.

Por eso, si estás preparando la apertura de un restaurante, estas son 10 decisiones que recomendamos tener resueltas antes de levantar la persiana.

1. Elegir un TPV pensando en dónde quieres estar mañana

El TPV será uno de los centros neurálgicos del restaurante.

Por él pasarán ventas, mesas, comandas, empleados, formas de pago, descuentos, invitaciones, cierres de caja y una enorme cantidad de información.

Por eso, elegirlo únicamente pensando en lo que necesitas el día de la apertura puede ser un error.

Hoy quizá tengas un restaurante y dos terminales. Mañana puedes incorporar una terraza, pedidos online, delivery, nuevos puntos de venta o incluso abrir un segundo establecimiento.

El software debe acompañar el crecimiento del negocio, no convertirse en un límite.

En SCA trabajamos con Ágora, una solución diseñada para adaptarse desde restaurantes independientes hasta operativas de restauración mucho más complejas.

2. Diseñar una buena red antes de colocar los equipos

Uno de los errores que más problemas genera durante una apertura ocurre en un lugar que el cliente nunca ve: la red informática.

Un restaurante moderno puede tener conectados TPVs, impresoras, comanderas, datáfonos, puntos de acceso WiFi, cámaras, sistemas de música, dispositivos de gestión y otros equipos.

Y todo tiene que funcionar a la vez.

No basta con que “haya WiFi”.

Hay que estudiar coberturas, cableado, ubicación de los puntos de acceso, electrónica de red, racks y necesidades de cada zona.

Una buena infraestructura se diseña antes de abrir.

Improvisarla durante el primer servicio suele salir bastante más caro.

3. Pensar cómo viajará una comanda desde la mesa hasta cocina

Parece sencillo.

Un camarero toma una comanda y cocina la recibe.

Pero detrás de ese proceso hay muchas decisiones.

¿Se utilizarán comanderas? ¿Qué artículos deben imprimirse en cada zona? ¿Habrá barra, cocina, postres o diferentes partidas? ¿Se utilizarán impresoras o monitores de cocina? ¿Cómo se gestionarán modificadores, alérgenos, puntos de cocción o segundos platos?

Cada restaurante tiene una operativa diferente.

El sistema debe adaptarse al restaurante y no obligar al restaurante a adaptarse al sistema.

Una buena configuración puede ahorrar cientos de pequeños movimientos durante cada servicio.

Multiplicados por meses y años, la diferencia es enorme.

4. No dejar los pagos para el último momento

Cobrar parece ser simplemente el último paso del servicio.

Tecnológicamente, debería formar parte de todo el proceso.

Cuando TPV y terminal de pago están integrados, el importe de la cuenta puede enviarse directamente al terminal, reduciendo pasos manuales y posibles errores.

Además, disponer de una solución de pagos integrada facilita el control y la conciliación de las operaciones.

Con Ágora Payments, podemos integrar el proceso de venta y cobro dentro del ecosistema Ágora.

Porque cobrar debería ser rápido para el cliente y sencillo de controlar para el restaurante.

5. Decidir desde el principio qué quieres controlar

Una pregunta que hacemos habitualmente es:

¿Qué quieres saber de tu restaurante dentro de seis meses?

Qué productos vendes más.

Qué franjas horarias funcionan mejor.

Cuál es tu ticket medio.

Qué descuentos se están realizando.

Cuántas invitaciones existen.

Cómo evoluciona un local respecto a otro.

Qué camareros venden determinados productos.

O cómo está funcionando el negocio incluso cuando tú no estás físicamente allí.

Si quieres disponer de esa información mañana, tienes que empezar a estructurarla correctamente desde hoy.

Un TPV no debería servir únicamente para cobrar.

También debería ayudarte a entender tu negocio.

6. Preparar el restaurante para funcionar sin que el propietario esté presente

Durante las primeras semanas es habitual que el propietario esté pendiente de prácticamente todo.

Pero un restaurante bien organizado tiene que poder funcionar sin depender constantemente de una persona.

Aquí entran en juego los usuarios, permisos, perfiles de empleados y sistemas de control.

No todas las personas necesitan poder realizar las mismas operaciones.

Anulaciones, descuentos, invitaciones, aperturas de cajón, modificaciones de tickets o cierres pueden requerir diferentes niveles de autorización.

La tecnología no sustituye una buena gestión.

Pero una buena tecnología ayuda enormemente a mantener el control.

7. Integrar las herramientas que vas a utilizar

Reservas.

Stock.

Compras.

Contabilidad.

Delivery.

Control horario.

Fidelización.

Pagos.

Cada vez existen más herramientas especializadas para restauración.

El problema aparece cuando el restaurante termina utilizando diez plataformas que no hablan entre ellas.

Antes de elegir cualquier solución, conviene preguntarse:

¿Puede integrarse con mi ecosistema actual o futuro?

Cuanto mejor conectadas estén las diferentes áreas del restaurante, menos trabajo manual, menos duplicidades y más información útil tendrá la dirección.

8. Pensar en la seguridad y continuidad del negocio

Hay una pregunta sencilla que merece hacerse antes de abrir:

¿Qué pasa si algo falla un sábado durante el servicio?

¿Qué ocurre si falla un equipo?

¿Y si existe un problema de red?

¿Tenemos copias de seguridad?

¿Quién puede acceder remotamente?

¿Existe soporte técnico?

¿Cuánto tiempo puede estar el restaurante sin poder trabajar?

En hostelería, una incidencia tecnológica no siempre puede esperar hasta el lunes.

Por eso la continuidad operativa y el soporte deberían formar parte de la decisión tecnológica desde el principio.

9. Formar al equipo antes del primer servicio

Puedes instalar el mejor sistema del mercado.

Si el equipo no sabe utilizarlo correctamente, tendrás un problema.

La formación no consiste únicamente en enseñar dónde está cada botón.

Un camarero tiene que saber abrir y mover mesas, enviar correctamente una comanda, dividir cuentas, aplicar modificaciones o gestionar diferentes formas de pago.

Los responsables necesitan comprender cierres, informes, permisos y procedimientos.

Y administración debe conocer las herramientas que utilizará posteriormente.

Por eso, una implantación tecnológica no termina cuando conectamos el último cable.

Termina cuando el equipo está preparado para trabajar.

10. Elegir quién estará detrás cuando realmente lo necesites

Probablemente esta sea una de las decisiones más importantes y, paradójicamente, una de las que menos se valoran al principio.

Porque el software importa.

El hardware importa.

La red importa.

Pero cuando tienes el restaurante lleno y aparece una incidencia, hay algo que importa todavía más:

saber quién está al otro lado.

La hostelería tiene horarios, ritmos y necesidades muy diferentes a otros sectores.

Por eso creemos que la tecnología para restauración necesita algo más que buenos productos.

Necesita conocimiento del sector, capacidad de respuesta y un equipo que conozca tu instalación.

¿Estás preparando la apertura de un restaurante en Mallorca?

Cada restaurante es diferente. Su operativa, su equipo, sus espacios y también sus necesidades tecnológicas.

Por eso, en SCA no empezamos hablando de equipos o licencias. Empezamos entendiendo cómo quieres que funcione tu restaurante.

A partir de ahí, diseñamos contigo toda la solución tecnológica para que TPV, red, comanderas, cocina, pagos y gestión trabajen como una sola pieza desde el primer día.

Porque el objetivo no es que la tecnología funcione cuando el restaurante está vacío.

El objetivo es que funcione cuando no puede fallar: con la sala llena, la cocina a pleno rendimiento y todo el equipo trabajando.

Si estás preparando una nueva apertura, hablemos antes de que llegue ese día.

SCA · 25 años haciendo que la tecnología trabaje al ritmo de la hostelería.

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